Era el año 1968. Martin Luther King Jr había sido asesinado esa primavera, igualmente Robert Kennedy, dos meses después. Nuestro país estaba en conflicto a raiz de la Guerra con Vietnam. Nuestra nación estaba dividida por raza, clase social y género y hasta por edad. La generación mayor no le tenía fe a los jóvenes, y los jóvenes no confiaban en alguien mayor de los 30 años. Sus actitudes se reflejaban en su manera de vestir, en su política y en su música.

Llega José Feliciano, un músico joven e invidente, de Puerto Rico que disfrutaba de gran éxito en América Latina con su estilo bolero. Además se encontraba en los primeros lugares de popularidad en los estados unidos con su sencillo, "Light My Fire." Fue invitado de honor por el cronista, Ernie Harwell, al quinto juego de la Serie Mundial de Béisbol entre los equipos, Tigres de detroit y los Cardenales de St. Louis, para cantar el himno nacional. Ernie sabia que José interpretaba el himno de una forma única y él se encargó de invitar a José al evento.

En ese tiempo, José se presentaba en el Caesar's Palace en Las Vegas con Frank Sinatra y decidió aceptar la invitación a cantar en la apertura del juego. Ante un público de casi 54,000 personas, y multitudes de radio escuchas y televidentes, José acompañado de su perra guía Trudy, y su guitarra, entró nervioso pero con gran entusiasmo al estadio.

deseaba interpretar el himno como expresión de gratitud al país que le había dado una gran oportunidad; que le permitió a un niño ciego, superar su sueño a tan temprana edad a pesar de sus limitaciones. En agradecimiento al país que le brindó un mejor nivel de vida.

En esa tarde soleada de octubre, José tocaba y cantaba lentamente y con sentimiento, "Oh Say Can You See." y se palpaba la grandeza del momento en ese gran estadio. Pero cual fue su sorpresa que antes de terminar la canción se dio cuenta de una recepción mixta - aceptación y desaprobación hacia su interpretación al himno - con el bullicio y aplausos.
Al ser llevado a la palco de prensa, pensó "Que acaba de pasar?" y él seguía reflexionando en eso durante el juego y durante su regreso a Las Vegas.

"¿ Sabes lo que hiciste?" le preguntó alguien - "estás causando polémica". El conmutador telefónico esta sonando sin parar; recibiendo quejas de personas que escucharon tu interpretación al himno. "Dios mío", pensó, que gran controversia ha estallado. Hubo distintos reportes, entre ellos, veteranos de la guerra llegaron a aventar los zapatos a sus televisores, otros cuestionaban su derecho de mantenerse en los estados unidos, sugiriendo que fuese deportado (a donde exactamente no lo decían - no reconocían que Puerto Rico es territorio estadounidense y sus ciudadanos también son americanos.) Otro punto de vista a la controversia era el resultado de los mismos tiempos, y la inquietud social por la que atravesaba el país.

Obviamente, también hubo quienes percibían la profundidad y la dimensión de su versión - entre los jóvenes y adultos quienes no se dejaban llevar por la polémica negativa que suele surgir cuando algo nuevo se presenta. Aceptaban algo distinto a lo común, en esta canción bellamente interpretada que le nacía a José de corazón.

Esta gran controversia empañó a José y a su música por varios años. Como resultado de esta polémica, nació un gran orgullo nacional acerca del himno que jamás se había visto. Originó temas de conversación sobre el mismo punto de controversia y unió a un pueblo con sus distintos partidos políticos y logró solidaridad.

Hoy en día es muy común escuchar distintas versiones del himno nacional. Algunas son mejores que otras, pero siguen incitando a la critica. Sin embargo se podrá notar una gran aceptación de interpretaciones intensamente personales y admirables del himno nacional.

Haz clic aquí para escuchar el Himno Nacional estadounidense al estilo de José >>

[an error occurred while processing this directive]